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Coworking el Cabañal

Este proyecto no pretende ser un proyecto más el cual pueda presentarse aquí o allá. Posee un emplazamiento con características concretas y como tal merece respeto y comprensión. Pretende ser un trabajo discreto, por y para el cabañal, que vive y se alimenta de él. La trama inunda el espacio del proyecto, jerarquizando y organizando claramente los espacios como si de una mancha de aceite se tratase. Una identidad y un sentido conjunto que requiere de un orden y de una estructura latente en toda la actuación. El espacio público adquiere un sentido y significado vital. Se pretende potenciar aspectos existentes en el barrio, como es el hecho de vivir la calle, vivir el espacio de contacto con la superficie. Se considera trascendental, de este modo, la graduación de la privacidad de los espacios. Para entenderlo mejor, consideraremos el espacio público como el inicio del proyecto, el eje articulador del mismo. Esta burbuja pública verde, irá degradándose hacia espacios más pequeños, más privados. La proporción pública y privada encuentra un punto intermedio en ambientes de media escala, siempre controlados y aclimatados, donde la extensión parece diluirse a través de ventanas y huecos. Estos espacios servirán de filtro tangible hacia ambos sentidos de actividad, permitiendo alimentarse de ellos. En este momento surgen pequeños volúmenes autónomos, considerados los elementos más privativos del proyecto, en los que la cota y el volumen de trabajo siempre topará con un límite visual. Los límites no se conciben como fronteras divisorias entre interior y exterior o entre propios espacios interiores, sino que se entienden en el sentido topológicamente opuesto, como conexiones.

 

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