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Urbanización en Benicalap

Un vacío urbano se considera un reto de cara a la fisonomía de un barrio. Edificios voluminosos, equipamientos varios y numerosos puntos de encuentro precisaban ser adheridos a proyecto conjunto y dinámico, cuyo idioma fuera inteligible a simple vista. Una manzana rediseñada como parque urbano, un contenedor exterior en el que poder articular su alrededor, con diferentes fluencias y sinergias. Los numerosos puntos de acceso confieren a la intervención de un sentido amplio, pero siempre controlado y delimitado por su direccionalidad proyectual potenciada gracias a unos muros de mampostería. Los esponjamientos derivados de las ideas iniciales, quedan enmarcados por la vegetación, creando atmósferas verdes alrededor de los espacios de descanso. La iluminación juega un papel importante en este proyecto, mediante movimientos de pavimento, líneas de luz y tierra. Juego y polivalencia que se extendien por toda la intervención.

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