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Vivienda VanSanz

Vivienda VanSanz

Proyecto: Javier Chulvi, Arquitectura e interiorismo

Ubicación:  Valencia, Valencia

La vivienda se descubre como una secuencia de estratos temporales donde la memoria arquitectónica preexistente convive con una intervención contemporánea precisa y silenciosa. Lejos de imponerse, el proyecto establece un delicado equilibrio entre restauración y transformación, permitiendo que lo nuevo dialogue con lo heredado desde la continuidad material y la sutileza espacial.

La entrada conserva el carácter señorial de la vivienda original. Las carpinterías curvas, las molduras ornamentales y las alturas generosas actúan como vestigios de una arquitectura doméstica profundamente arraigada en el contexto mediterráneo. Sin embargo, tras este umbral el espacio se dilata y adquiere una nueva lógica: una arquitectura fluida, cálida y profundamente lumínica.

El núcleo de la intervención se concentra en la zona de día, concebida como un espacio continuo donde cocina, comedor y estar se integran bajo un gesto curvo que ordena y acompaña la totalidad del recorrido. Un gran plano suspendido de geometría orgánica recorre el techo suavizando la transición entre usos, absorbiendo la iluminación indirecta y aportando una sensación envolvente que humaniza la escala doméstica.

La cocina se proyecta como una pieza integrada en la arquitectura. Los volúmenes se resuelven mediante una composición serena de tonalidades minerales y madera natural, donde cada elemento queda cuidadosamente alineado dentro de una lectura horizontal continua. La isla-comedor emerge como punto de encuentro cotidiano, articulando la relación entre preparación, estancia y conversación.

Frente a la neutralidad matérica del conjunto, aparecen pequeñas irrupciones cromáticas que aportan identidad y profundidad al espacio. El azul empolvado de las estanterías, la cerámica artesanal o los motivos geométricos hidráulicos introducen una dimensión emocional vinculada a la memoria del lugar. Especialmente significativa resulta la recuperación de los pavimentos originales, cuyos dibujos hexagonales se preservan como alfombras pétreas capaces de coser pasado y presente en una única superficie doméstica, dando color a la nueva arquitectura.

La intervención evita compartimentaciones innecesarias para potenciar la continuidad visual y la entrada de luz natural. La vivienda respira longitudinalmente, permitiendo que la iluminación atraviese las distintas crujías y enfatice la profundidad del espacio. La luz, tamizada y cálida, resbala sobre superficies neutras y molduras restauradas, revelando la riqueza táctil de cada material sin estridencias.

Los baños se entienden como atmósferas íntimas donde materia y luz construyen espacios de recogimiento. El vidrio pavés filtra la claridad natural aportando privacidad y densidad lumínica, mientras que la combinación entre cerámica esmaltada, piedra y madera genera una percepción serena y silenciosa. Cada elemento se reduce a su esencia, buscando una belleza basada en la proporción, la textura y el equilibrio.

En las estancias principales, la ornamentación original recupera protagonismo desde una mirada contemporánea. Las molduras históricas flotan ahora sobre líneas de luz indirecta que enfatizan su relieve y convierten el techo en un paisaje casi escultórico. La intervención no pretende competir con la arquitectura existente, sino amplificar sus cualidades espaciales mediante operaciones precisas y contenidas.

La vivienda se concibe así como un ejercicio de reconciliación entre tradición y contemporaneidad; un espacio donde la arquitectura desaparece para dejar paso a la atmósfera, a la calma y a una manera de habitar basada en la luz, el tiempo y la permanencia.

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